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Las buenas campañas agrícolas disparan los precios del regadío al máximo histórico12/14/2015

Las parcelas de regadío vuelven a ser un valor seguro en la Región ante los buenos resultados de las últimas campañas agrícolas. Su precio medio alcanzó a primeros de año su máximo histórico, por encima de los 38.000 euros la hectárea, si bien en muchos casos ha superado con creces los 52.000 euros. Las fincas más cotizadas, por segundo año consecutivo, son las de limoneros, seguidas por las de invernadero. Las tierras de secano, por contra, siguen depreciándose debido a la sequía y la retirada de las ayudas europeas a la producción de cereal, si bien las plantaciones de almendro vuelven a revalorizarse. Una media de 300 parcelas salen a la venta cada mes en el campo murciano.

EL VALOR DE LAS TIERRAS

38.110
euros es el precio más frecuente que se pagaba por hectárea de tierra regable a primeros de año.
4.922 euros es la cotización media de la hectárea de secano en barbecho.
59.451 euros es el dinero que costaba de media la hectárea de limonero este enero.
59.240 euros valía la hectárea de tierra cubierta por invernadero.
El problema para el sector reside en que sus precios son inasequibles para la mayoría de los 11.000 agricultores profesionales que trabajan en la Región; sobre todo, para los jóvenes que acaban de empezar. Dada la imposibilidad de comprar, los arrendamientos se han disparado en cuanto a demanda... y precio. Alquilar una parcela para plantar lechugas es ahora más caro que nunca.

Hace apenas tres años se temía un estallido de la burbuja que se había generado en el mercado de fincas agrícolas entre 1997 y 2007. La acuciante necesidad de dinero por parte de familias y empresarios ajenos al sector desinfló los precios hasta situarlos en 2012 al mismo nivel de la década anterior. En aquel entonces, el precio medio del regadío tocó fondo, con 29.491 euros la hectárea. Las buenas cosechas y el auge de las exportaciones elevaron de nuevo la cotización en los dos años posteriores.

Una media de 300 fincas cambian de manos cada mes por compraventa, pero aún predominan las herencias y donaciones

Los de almendros son los únicos cultivos de secano que siguen revalorizándose, incluso los turroneros los compran
Entre enero y septiembre del presente ejercicio cambiaron de manos 6.728 fincas, de las que 2.621 fue por compraventa; el resto lo hizo por herencia, donación y permuta. Es una cifra muy similar al mismo periodo del año pasado (2.896 transacciones), cuando volvió a reanimarse la demanda desde el inicio de la crisis. El mayor pico se produjo el pasado febrero, con 410 parcelas vendidas.

¿Quien vende? Por un lado, huertanos jubilados que tratan de mejorar su situación económica -su pensión media no pasa de 700 euros mensuales- o la de sus hijos y nietos en paro. Tienden a ofrecer las parcelas a propietarios colindantes. Suelen tener éxito, puesto que es muy raro el agricultor que deja escapar la oportunidad de ampliar su finca.

Por otro lado están autónomos y profesionales de otros sectores, con tierras heredadas, que necesitan liquidez para sufragar deudas adquiridas en sus propios negocios. Procuran ofrecerlas a sus arrendatarios con un éxito relativo, ya que éstos últimos exigen precios más bajos, con el argumento de que conocen mejor que nadie la rentabilidad de las parcelas que trabajan.

También destacan empresarios ajenos a la agricultura -sobre todo, de la construcción- que compraron antes de la crisis grandes extensiones de tierras para plantar cítricos, así como almendros y olivos de regadío. Al tratarse de fincas de cierta dimensión, tienen más dificultad en venderlas a agricultores profesionales y suelen acabar en manos de empresas agroalimentarias.

De acuerdo con los últimos datos que maneja la Consejería de Agricultura, el precio medio de una parcela de regadío para hortalizas al aire libre se situaba a inicios de este año en 38.110 euros la hectárea y el máximo, en 52.374 euros, si bien se han dado casos de bancales vendidos a poco más de 25.000 euros por parte de huertanos jubilados o herederos que no deseaban seguir la senda de sus padres. Muchas de las tahúllas que salen al mercado se encuentran situadas en las periferias de pueblos y ciudades. Estaban 'retenidas' con la vista puesta en una recalificación urbana que nunca llegó por la crisis inmobiliaria.

Los naranjos se deprecian

El que desee adquirir invernaderos y plantaciones de cítricos tendrá que abonar de media unos 60.000 euros la hectárea. Ya se dan casos en los que un limonar se paga a 115.000 euros y una finca de cultivo protegido, a casi 90.000. En cambio, hay parcelas de naranjos que antes de la crisis estuvieron de 'moda' entre los inversores (sobre todo, en el Campo de Cartagena) y que el año pasado se adquirieron a precio de ganga: 40.000 euros.

La cifras que se mueven en torno a plantaciones de meloc

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