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Un tiempo atípico engaña a la naturaleza01/15/2016

El tiempo benigno en lo que llevamos de invierno está teniendo efectos sorprendentes en la floración y en los ciclos productivos y de crecimiento de plantas y árboles frutales. Diversas variedades de almendro han tenido una floración inusitadamente más temprana de lo habitual en campos de Tarragona, Valencia, Murcia o Andalucía. También son visibles las flores en algunos ciruelos de tipo americano y en variedades de melocotonero, cuando normalmente éstas se dejan ver a mediados de febrero. Algunos cultivos de la huerta en Murcia (brócoli o coliflor) se han podido cosechar hasta veinte días antes de la cuenta. Las rosas muestran un modesto esplendor en los jardines urbanos. Y las vacas pastaban la semana pasada en el Pirineo creyendo que era mayo.

Los últimos días del 2015 y hasta el 12 de enero de este año, han registrado temperaturas inusitadamente cálidas. El resultado es que se han acumulado horas de calor tras el breve reposo invernal, lo que ha activado una floración anticipada en algunas variedades de almendro, como la marcona o la llargueta. Estas variedades suelen florecer entre el 5 y el 20 de febrero, pero a mitad de enero ya son visibles algunas flores blancas en diversas zonas del litoral catalán (Tarragona, zonas del interior; pero no en Lleida, donde lo han evitado las nieblas persistentes).

Los árboles, debido a las altas temperaturas, creen que es primavera y han iniciado su ciclo biológico. Todo eso pasa porque hemos alcanzado los 20ºC y 22ºC en un 8 de enero, y eso no es normal ni propio del pleno invierno, dice Ignasi Iglesias, investigador del programa de fruticultura del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA).

Los almendros de floración temprana necesitan un reposo invernal para acumular entre 300 y 400 horas con temperaturas por debajo de los 7ºC, seguido por otro de temperaturas más elevadas para iniciar su ciclo vegetativo con la floración. En cambio, en las variedades de floración tardía ( vayro o farragnes) requieren más reposo invernal, por lo que no han iniciado aún la floración, señala Xavier Miarnau, también investigador del IRTA.

Las heladas pueden provocar graves daños

El temor de los agricultores es que si persisten estas elevadas temperaturas, se pueda dar la misma situación en otros frutales de floración temprana (melocotoneros, albaricoqueros o ciruelos). Otra preocupación es que si en las próximas semanas persiste el calor, la floración seguirá avanzando. El riesgo es que lleguen las heladas en enero, febrero o marzo y arruinen las cosechas.

En los últimos meses, la naturaleza ha vivido cierta agitación y ha mostrados efectos sorprendentes. Los ritmos se han desajustado. La floración se ha adelantado visiblemente en encinares (de Jaén o León), en los mirtos de Sierra Morena o en la flor de las caléndulas en la sierra la Cabrera de León, entre otras muchas observaciones de la unidad de botánica de la UAB. En muchos casos, la floración y el crecimiento se ha dado dos y tres meses antes de lo que era normal, explica Miquel Ninyerola, investigador de la Unidad de Botánica de la UAB. La distribución de algunas especies está cambiando y el sistema polinizador-floración se está desajustando, observa. Ritmos desacompasados; al menos aparentemente. ?Las hojas se man-tienen en los arboles caducifolios, algunas especies florecen antes de tiempo y los osos han dejado de hibernar, por poner unos ejemplos, añade.

Este no es un año demasiado reconocible, explica Josep Maria Coll, responsable de la sectorial vegetal de la Unió de Pagesos. En la huerta, las cosechas abundantes y repetidas son algo bastante inhabitual. Pero ese año no damos abasto. Los ciclos productivos van demasiado rápido. No nos da tiempo a hacer la recogida, explica Coll, que arranca estos días espárragos en su pueblo (Vila-rodona, Alt Camp) cuando lo habitual es hacerlo en mayo. A todo esto se une la sequía en extensas zonas. Coll explica que el cereal sembrado en noviembre no ha prosperado, lo que ha obligado a resembrar. Cada vez vemos más anomalías, dice el payés.

El buen tiempo (¡qué gran paradoja!) es un grave contratiempo para los agricultores en Murcia y Alicante. Las temperaturas de 23 y 24 grados de día y sin frío han traído una catarata de efectos negativos. Como los ciclos productivos de algunas hortalizas se han acortado (brócoli, lechugas y coliflor), se han solapado las cosechas, el exceso de producción ha saturado el mercado y han bajado los precios, lo que ha obligado a deshacerse del producto. No se ha podido recoger las cosechas escalonadamente, tal y como lo tenemos programado, sino que se nos han juntado, dice gráficamente Miguel Padilla, presidente de Coag en Murcia. En esta región, el brócoli, que normalmente tiene un ciclo de 90 días, se ha cosechado 20 días antes, y la coliflor, que se suele recoger a los 90 días, estaba a punto a los 75 días. Fuente: Pe

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